Cartas de lectores












09/01/10
Perejil Gigante

La planta que se observa en la fotografía publicada no es nueva en la zona. Nuestros mayores nos advertían sobre su toxicidad desde hace ya varias décadas, aunque recuerdo que se nos enseñaba que se trataba de una variedad de la Cicuta (Conium Maculatum), de la que se extrae un veneno que los antigüos griegos usaban para quitarse la vida (Socrates fue una de sus víctimas, según me contó Carlitos). Ignoro si realmente se trata de esa especie, porque no soy entendido, pero la planta, se llame como se llame, estaba acá. Y era tóxica.

Era bastante común verla en el casco urbano de nuestra localidad a los costados de las acequias, cuando todavía existían y se podía cruzar la calle cuando llovía sin necesidad de un puente.
Otras plantas proliferaban en nuestro pueblo hace años, en baldíos y descampados, que hoy ya casi ni se ven, como las frutillas silvestres, la menta y las amapolas.

Particularmente recuerdo que en la intersección de San Martín y Rivadavia existían dos tilos centenarios, en el terreno donde hoy se encuentra el hotel Patagonia Plaza, en el que descanzaban los cisnes de cuello negro que solían pasar por nuestro pueblo en su camino migratorio hacia laguna blanca, y frente a este, hacia el sur, un terreno baldío en el que proliferaban mentas y amapolas.

Dicho sea de paso... A los cisnes tampoco los veo hace rato.

No recuerdo haber sufrido las lesiones que se ven en la foto, pero tal vez la culpa no es del Perejil Gigante, sino de los rayos ultravioletas, que seguramente tampoco nos llegan como antaño.
Me parece, de cualquier manera, que es mejor el camino de educar, sin necesidad de extirpar nada de raiz, porque con ese criterio deberiamos asfaltar todo, por el colilargo... ¿vió?

Atte. Pablo Chatruc

 

 


 
 
 



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