06/02/10 - El pianista Bruno Leonardo Gelber nació en Buenos Aires, en una casa de la calle Manuela Pedraza. Durante trece años fue alumno del maestro Vincenzo Scaramuzza. A los 19, partió rumbo a París, para proseguir con sus estudios de piano tras ganar una beca del gobierno francés. En la capital francesa vivió treinta años, para después trasladarse a Mónaco donde reside actualmente.
Hoy es considerado uno de los mayores exponentes de la obra de Chopin y Beethoven, y fue nombrado por la prensa especializada entre los cien mejores pianistas de la historia.
A pocas horas de presentarse en San Martín de los Andes, este genio de la música clásica acepto una entrevista que se fue transformando con el correr de los minutos en una distendida charla.
Amable, humilde y luchador, Gelber no olvida sus principios y manifiesta constantemente el amor por su profesión.
- ¿Usted se ha presentado en los principales escenarios del mundo. Ahora bien, cree que las actuaciones como la que realizará el día domingo aquí en San Martín de los Andes, donde el público que asiste a este espectáculos, no es en su mayoría seguidor de la música clásica, hace que este género se popularice y se abra un poco más a distintos sectores?
Siempre es bueno presentarse en diferentes lugares y con diferente público. Pero la música no se adapta al sitio ni a las personas, sino que atrae a la gente en sí misma. Yo toco de igual forma en Salzburgo, en París, en Londres y en San Martín de los Andes. Yo hago mi música con la misma seriedad y el mismo amor que pongo en cualquier parte del mundo. Uno trata de atraer al oyente, de llegar a su centro vital de la expresión y de la sensibilidad. La misión es la misma.
- ¿Por qué cree que la música clásica esta tan poco difundida, principalmente en los jóvenes?
A mi entender es porque han sido víctimas de la facilidad. Se ha orientado a la música hacia el lado de lo rítmico porque quizás hasta es más fácil de escuchar de interpretar y de crear.
A la música clásica hay que oírla, entenderla, escucharla varias veces. No es más compleja, pero sí creo que es más rica.
La música clásica habla de momentos de inspiración divina de genios, que plasman lo que sienten. Es como un idioma. Pero hoy en día todo está dirigido a la facilidad. Los jóvenes de hoy tienen interés por los jueguitos, la computadora, la televisión. Es espantosa la dispersión que hay. Para hacer algo interesante en la vida hay que darle el lugar y el tiempo.
Yo no hubiese sido el mismo si en mi época había 500 canales como hay ahora, mi dedicación quizá hubiese sido otra.
- Usted desde muy joven emigró del país para realizar su carrera. Y recibió el apoyo, por ejemplo del gobierno francés que le brindó una beca para sus estudios. ¿Usted cree que su carrera hubiese sido la misma si se quedaba aquí en la Argentina?
No, pero simplemente porque es diferente el apoyo que se puede recibir en Europa que el que se puede recibir aquí. Hay que ser realistas de que Argentina es un país que no tiene el movimiento y la renovación que tienen en Europa o mismo en Nueva York, simplemente por una situación geográfica. Nosotros estamos en el fin del mundo y allá está el paso de todo.
Igualmente si yo no obtenía la beca y me quedaba en Argentina, de alguna manera hubiese salido afuera, con algún director que yo tocaba aquí en Argentina. Pero si tengo que reconocer que fue muy importante el apoyo que recibí.
- Reside desde hace muchos años en el exterior. ¿Cómo se ve la Argentina actual?
Yo no voy a hablar de política porque no me siento lo suficientemente al tanto como para opinar y no creo que tenga autoridad para hacerlo. Pero la Argentina se ve desde afuera como un país exótico. La gente quiere venir a ver como es el país de Maradona y demás personalidades. Pero lo que si tengo claro es que todos los que vienen quedan encantados. Tengo una gran cantidad de amigos franceses que han venido a conocer y se han quedado, casados y están felices de vivir aquí. La calidez, el sentido de la amistad que se ve aquí no se ve en Europa y menos en Estados Unidos.
- Ha actuado en más de 500 ciudades alrededor del mundo. Cree que en ciudades como Berlín, Londres, París etc., se aprecia mas la música clásica de lo que se aprecia aquí en Sudamérica?
No sé, lo que sí creo es que están más malcriados allá. Porque todo el mundo pasa por esos lugares.
Antes muchos artistas venían por Sudamérica y especialmente a la Argentina. El Teatro Colon traía a lo mejor de la música. Bueno, igualmente esperamos que ahora que se reabra el Teatro vuelva a hacerlo.
Cuando yo era joven, había más salones musicales y era una época muy linda. Pero igualmente creo que el público argentino aprecia y valora la música. Yo toco en muchos lugares del interior y la gente queda encantada y a mí también me hace sentir feliz. Yo creo honestamente que la Argentina no es solo Buenos Aires. Y aparte creo que la misión del artista, no se da por la importancia del concierto, sino por como llegas a emocionar a la gente. Yo soy feliz si mi música llega al corazón de la gente y la verdad que vale tanto que sea aquí como que sea en Paris, Nueva York o Tokio.
- ¿Admira o le gusta algún artista en particular, fuera de la música clásica?
Mira, la verdad es que no conozco lo suficiente como para dar una opinión. Creo que gente como Madonna es muy talentosa e inteligente y que ha hecho cosas interesantes. Pero la verdad que no puedo dar un panorama muy ecléctico del tema. A mí la música demasiado ruidosa no me gusta, pero la acepto y la respeto. Me gusta la música que habla de sentimientos, de amor, de misterio y de cosas que suceden. Eso es lo que tiene la música clásica y la verdad es que eso no lo encuentro en otro género. Pero tengo que reconocer que tampoco lo busco demasiado.
- Está considerado por la prensa especializada como uno de los mejores pianistas del siglo. ¿Le queda algún desafío por conseguir en su carrera?
Mira, la verdad que desafíos no sé. He tocado en cuanto lugar importante existe, en cuanta sala, en los mejores festivales, con los mejores directores, y con los mejores premios y críticas. Lo difícil, maravilloso y milagroso es mantenerse. Mi carrera es muy larga, pensá que mi primer concierto lo di a los cinco años. Mantener el nombre después de tanto tiempo fue una ardua tarea.