01/02/10 - Después de un mes desde su desaparición y de una intensa búsqueda que movilizó a decenas de policías por las áreas de Quila Quina y Trompul, el cuerpo de Enrique Florentino Vera apareció a menos de 100 metros de su vivienda.
Todo comenzó el viernes 25 de diciembre. Al parecer Vera de 31 años, se habría ausentado de su domicilio, cito en la ladera del Cerro Curruhuinca a la altura de la calle Sarmiento, luego de mantener una discusión con un vecino.
Después de varias horas de ausencia, su hermana Valentina Vera, se dirige a la Comisaría 23º en donde radica la denuncia sobre la desaparición de su hermano. Desde ese momento la policía comienza una intensa búsqueda.
Pero nada hacía prever que el cuerpo de Enrique Vera, se encontraba a pocos metros de su domicilio.
Según relato su hermana, los perros de la familia, hacía varios días que ladraban y aullaban hacia el lado del Cerro Curruhuinca, actitud que llamó la atención de la denunciante.
Pero lo que llevó a la mujer a concurrir nuevamente a la comisaría fue que uno de los canes llevó hacia se "cucha" un hueso del tamaño de un fémur humano.
Cuando realizó esta declaración, inmediatamente un móvil se constituyó en el lugar y encontró esa escena salida propia de una película de terror.
Solamente a los pocos metros de la vivienda, subiendo por el sendero que lleva al mirador Bandurrias, el personal policial comenzó a encontrar restos del cuerpo totalmente descuartizado con visibles signos de descomposición.
Inmediatamente se resguardó el área y se dio aviso a la División Criminalística de Junín de los Andes. Al llegar el médico policial de turno, Dr. Victor Guzmán, certificó que por el estado de los restos, llevaban en el lugar varios días. Guzmán certificó en su declaración que “se encontraron restos humanos y que solo queda parte de columna, pelvis y miembros inferiores”.
Luego se tomaron como pruebas algunas prendas encontradas en el lugar y se traslado el cuerpo a la morgue del Hospital R. Carrillo para la posterior autopsia a realizarse en la ciudad de Neuquén.
Justamente, Valentina Vera, reconoció el cuerpo de su hermano por las vestimentas encontradas en el lugar, ya que a raíz de que el cuerpo estaba literalmente devorado por los perros, no se podía reconocer en absoluto la identidad del mismo.
Lo que llama la atención de los investigadores es el hecho de que el padre del joven fallecido fue encontrado de una manera similar el año pasado en la zona de Puente Blanco, cuando la policía recibió un llamado de una vecina que denunció que su perro había traído a su casa una cabeza de un hombre, según trascendió.
Ahora, quedará por determinar como sucedió el fallecimiento de Vera y como quedará caratulada la causa.