01 Jul 2011 | La UOCRA detectó irregularidades en la demorada obra de reacondicionamiento del galpón de La Vega donde se dictarán los talleres. Hablamos con Guillermo Olarán.

- El delegado gremial de la UOCRA, Guillermo Olarán, nos cuenta cómo empezaron las sospechas. "Recibimos una denuncia anónima, hecha por una empresa que se sintió perjudicada por la adjudicación sin licitación ni concurso de precios de la obra. En su momento yo pregunté por qué una obra de 600 mil pesos fue adjudicada de esta manera, pero la respuesta es que el Concejo Deliberante dio el visto bueno con razones de necesidad y urgencia".
Hablando concretamente de las irregularidades detectadas, Orarán afirmó haber realizado la inspección de forma personal. "En el transcurso de esta semana me acerqué a la obra de los talleres de la EPET 21, donde figura la empresa NAO que ya había tenido irregularidades cuando hizo trabajos en COVISAL. Esta empresa suele subcontratar después de haber ganado las licitaciones, y los subcontratistas vienen flojitos de papeles. Lo que encontramos fue unos diez u once compañeros y de ellos nueve no tenían ART. Algunos trabajando en altura sin ningún tipo de seguridad. Otros no tienen regularizada su situación previsional. Esto es grave porque está en el marco de lo que es obra pública y muchas veces los encargados de controlarla no son confiables. La única forma de terminar la corrupción es con controles cruzados",
¿Cómo sigue esto? Según Olarán, los pasos formales son claros. "Todo se hizo constar en un acta y se comunicaron los resultados de la inspección a la Subsecretaría de Trabajo para que vaya a la obra y la clausure si lo considera conveniente. El Estado debería hacer dos inspecciones: una de documentación laboral y otra de seguridad e higiene. Si la obra se para, hay un plazo de 5 o 6 días para regularizar todo y después puede continuar. La empresa debe poner en orden todo lo que no está pagando".
