27 Sep 2011 | Los agentes sanitarios monitorean la salud de la población más allá del porcentaje que acude a los consultorios. Nos pareció interesante preguntarles qué están notando en sus recorridas. Diferencias entre el área urbana y la rural.

Los agentes sanitarios del área urbana, que casa a casa recorren varios barrios, están detectando una notable cantidad de afecciones relacionadas con la presencia de material volcánico. Disfonías, carraspera, laringitis, tos, sinusitis, sangrado de nariz, conjuntivitis, inflamaciones alérgicas. La ceniza es muy abrasiva y está complicando especialmente a las personas que sufren de asma y otras afecciones pulmonares crónicas. También están viendo dermatitis, algunas semejantes a la sarna, en especial en pieles sensibles. Y picazón en el cuero cabelludo.
Estos nos dijeron:
“Recomendamos a la gente que no ande con mangas cortas afuera de sus casas y no sabemos qué va a pasar en el verano. Son muchos los interrogantes que tenemos. Habría que limpiar a fondo el asfalto y los árboles, para que la ceniza caiga y pueda ser removida”.
“También estamos pidiendo a la gente que lave muy bien la verdura que consume, ya que en algunos casos hay presencia de cenizas”.
“La gente tiene poca información, una poca usa cuellitos para protegerse de las cenizas pero en general –pasados los primeros días de la emergencia- nadie se cuida. A nosotros nos brindan información, pero para variar somos un sector discriminado porque el hospital nos entrega los barbijos más baratos, los que menos protección ofrecen. A nosotros, que andamos a la intemperie recorriendo los barrios”.
“Vemos afectada principalmente a la población más adulta y de más corta edad. Pero a largo plazo se irá sumando el resto. Nos preocupa que las madres anden con sus bebes sin protegerles las vías aéreas. Estamos todo el día respirando cenizas. Nadie desde el municipio está explicándole a la comunidad la gravedad de esto. Lo hicieron al principio, pero ahora relajaron toda la información como si no pasara nada. Esto va a traer consecuencias a futuro”.
“El principal problema que vemos en El Arenal es un particulado muy finito depositado sobre el cemento, en el costado de las calles principales. El tránsito de los vehículos levanta todo, la polvareda es terrible. Peor que lo que cae es lo que se levanta. A consecuencia de esto, el que no tenía broncoespasmos ahora los tiene”
“Cada uno debería limpiar su parque. Vemos plantas blancas y cenizas depositadas desde la primera caída”
“El problema es el costo del agua. Limpiar a fondo con manguera implicaría un gasto en la factura que pocos pueden pagar. Habría que contemplar este tema”.
“Hay una distancia entre lo que se nos dijo y lo que estamos viendo. Supuestamente, las cenizas no iban a afectar demasiado la salud pero es obvio que respiramos algo inusual. Y estamos viendo las consecuencias. En octubre vamos a tener un encuentro provincial de agentes sanitarios en Villa La Angostura. Tal vez podamos traer algo más de información”.
De manera inesperada, es diferente el panorama que reflejan los agentes sanitarios que se ocupan de recorrer el área rural. Por un lado advierten preocupación por el deterioro y muerte que sufren los animales pero, en términos de salud la cosa parece más llevadera. “No se ven tantas afecciones como en la zona urbana. En el campo hay más humedad, los árboles protegen. Además, la poca circulación de vehículos provoca un movimiento de cenizas menos constante”.
Unos y otros, rurales y barriales, reconocen no predicar con el ejemplo la necesidad de proteger las vías aéreas. Y mientras conversan con nosotros tosen o se suenan las narices. Como muchos otros en estos días cenicientos.
