29 Nov 2011 | Los doctores Carlos Imondi y Germán Sarmiento asumieron la conducción del hospital Ramón Carrillo hace tres semanas. Les pedimos un primer diagnóstico de situación y de paso conversamos acerca de política sanitaria.

“Estamos haciendo un diagnóstico de situación con los distintos sectores del hospital. En un principio fueron reuniones informales y un poco la tarea fue ir tapando agujeros que requerían una urgente atención. Nuestra intención es mejorar las condiciones laborales del personal, más allá de que nuestro primer compromiso sea con el usuario. Tenemos una visión social pero esto no puede excluir a los trabajadores. La mayor demanda tiene que ver con la falta de espacio, radiología por ejemplo trabaja en un lugar muy pequeño sin extractores, ver la posibilidad de emprender algunas ampliaciones. También hay gente que necesita guardapolvos” (Imondi).
“El tema del espacio físico atraviesa a casi todos los sectores. Esto denota el crecimiento de San Martín y pone en evidencia que el hospital empieza a quedar chico. Otra de las necesidades sentidas tiene que ver con la cantidad de recursos humanos, tema que deberemos valorar con estadísticas. Consideramos que deberemos hacer un diagnóstico fino en ese punto. Donde claramente faltan recursos humanos es en los centros de salud. Necesitamos hacer una reingeniería de estos centros, jerarquizarlos como el primer y oportuno lugar de atención sanitaria. Deben ser el filtro del sistema” (Sarmiento).
“Podríamos funcionar como los mejores sistemas de salud del mundo. Canadá, Inglaterra y Cuba, a pesar de sus diferencias políticas, advirtieron que los indicadores de salud pública mejoran sustancialmente con primer nivel de atención a cargo de médicos generales o de familia,. El fundamento es básico: entre un 84 y un 90 por ciento de los problemas de salud pueden ser solucionados en este primer nivel de atención. Con equipamiento básico y médicos generales, enfermeros, un odontólogo, un psicólogo y un asistente social. Un grupo bien conformado y cohesionado lograría atender la mayor parte de los problemas de nuestra población” (Sarmiento).
“Nuestro proyecto proyecta un eje centrado en el usuario. Que la gente tenga un mejor acceso al sistema sanitario. Equipar y jerarquizar los centros de salud es un objetivo central para lograrlo. Que el hospital céntrico no siga recibiendo todo permanentemente. Hoy, las consultas por guardia alcanzan a un 50 por ciento del total. Intentamos revertir esto, descentralizando este flujo” (Imondi).
“Nuestra ciudad tiene centros de salud en siete barrios: Tiro Federal, Vamep 36 viviendas, El Arenal, Los Radales, Las Rosas, Villa Vega Maipú y Cordones del Chapelco o Chacra 30. Este último es el que quizás requiere más atención. Allí la población está creciendo fuertemente. Para lograr este objetivo debemos comenzar un proceso de desentralización, elevar un proyecto, medir muchos indicadores y variables, reestructurar los recursos humanos para evitar baches” (Sarmiento).
“Estamos en un momento de transición. El 15 de noviembre cerró el ejercicio anual y esto nos impide utilizar dinero para realizar compras. Tenemos por delante un impasse de al menos dos meses para contar con algún recurso genuino que permita fortalecer lo edilicio o incluso contratar gente” (Imondi).
“Podríamos decir que la salud pública aparece en la Argentina con Ramón Carrillo, allá por los años 40, cuando Perón lo designa ministro. Comienza una etapa diferente, el paradigma cambia abandonando la concepción “higienista” y después de la guerra llegan el estado de bienestar y el florecimiento de las obras sociales. Los Estados comprenden que la salud pública conforma un capital social. Es la edad de oro, con dos modelos que van de la mano: la salud pública y el estado de bienestar. Los determinantes de salud están cifrados en que la población tenga trabajo, vivienda y actitudes saludables respecto de la propia vida” (Sarmiento).
“Hacia fines de los 60, Neuquén era una provincia muy relegada y con malos indicadores de salud. Había una altísima mortalidad infantil y casi no existía la atención médica en el interior de la provincia. En ese momento aparece la decisión de crear el sistema neuquino de Salud, tomada por don Felipe Sapag, que se mantiene hasta mediados de los 80. A nivel macro, el modelo neoliberal incide de manera desfavorable y el partido provincial no queda afuera de esta tendencia. La salud pública de nuestra provincia comienza a estancarse ante el avance de la salud privada” (Sarmiento).
“Quiero agregar que el sistema público de salud sigue contando con un capital humano bastante calificado. Eso hace que todavía hoy merezca reconocimiento. Sigue habiendo militancia hospitalaria, pero en algunas especialidades se advierte una migración hacia el sistema privado. Esto tiene que ver con los sueldos” (Imondi).
“No debería haber competencia entre los sistemas públicos y privados, sino una complementación. Necesitamos trabajar juntos” (Sarmiento).

