16 May 2012 | Organizado por Defensa Civil, ayer se llevó a cabo un simulacro de evacuación en la escuela. Por otro lado, la directora de la institución detalla penurias edilicias que se han vuelto crónicas.
Ayer le tocó al CPEM 13 su simulacro anual de evacuación. El turno protagonista fue el de la mañana; los restantes harán la práctica más adelante.
Siguiendo el protocolo de emergencia instruido por Defensa Civil, docentes y directivos estaban al tanto de los roles que les correspondía ejecutar. “Cada uno sabía quién debía cortar la luz, el gas, las calles y controlar las aulas para que no quedara adentro ningún alumno”, nos cuenta Nora Barroso, directora de la institución.
A medida que el simulacro avanzaba, los chicos fueron agrupándose en la plaza de los poetas. Lo hicieron de manera ordenada y tranquila. El tiempo que demandó la práctica alcanzó los tres minutos y medio. Barroso, complacida por esta marca, confiesa que “una cosa es un simulacro y otra s estar en situación de riesgo. Seguramente vamos actuar distinto pero estuvo muy bien hacer este ensayo”.
¿Algo falló?, preguntamos. Las luces de emergencia, responde Barroso. “Veremos qué pasa con el simulacro del turno noche, cuando se corte la luz. En San Martín se corta la luz frecuentemente y hemos tenido problemas. Hemos reclamado las luces de emergencia a Provincia, al Municipio y al Distrito pero nunca obtuvimos respuesta. Como responsables de una institución saldremos a comprar unas linternas, pero no corresponde que sea así”, señala.
Otro tema
Barroso es directora del CPEM 13 desde fines del 2008. Según tiene entendido, un año después de entregada la obra del laboratorio –cuyo responsable fue la empresa Werefkin-, el piso se rajó. Fue pasando el tiempo. “En el 2009 empecé a preguntar qué pasaba con esto. En el 2010 decidimos reducir las actividades y hoy, en el 2012, tomé la decisión de cerrar ese edificio”. Allí funcionaban el laboratorio, el aula de laboratorio y abajo dos aulas más. “Imaginen lo que significa para nuestra escuela perder cuatro espacios. Pero nadie da respuestas. Hemos hecho notas al Distrito, al Consejo Provincial de Educación. Municipalidad lo sabe, el Consejo Deliberante también. La última nota fue a principios de este año, en febrero, a Obras Públicas”.
Barroso lamenta no haber recibido respuestas. También le preocupa el accionar de la empresa Werefkin. “En un primer momento designó a una persona que miraba el edificio, pero no volvió ni llamó nunca más. Ayer salió una nota pidiendo que hagan algo porque entendemos que el edificio está bajo garantía”.
La matrícula de la escuela alcanza los 890 alumnos. Barroso finaliza esta nota contando que los alumnos fueron recibidos con aulas pintadas y cortinas nuevas a principio de año. “Todo ha sido con recursos de la Institución. En lo que respecta al edificio y a las luces de emergencia, no hay respuestas de nadie”.
