12 Jul 2012 | Primera entrega de un informe que examina la “villa integrada de montaña” anunciada este año por el presidente de Nieves del Chapelco, Juan Cruz Adrogué.

Mapa
La imagen que ilustra esta nota corresponde al modo en que ha sido categorizado el cerro Chapelco según la ley provincial de Bosques aprobada por unanimidad en noviembre pasado.
Las zonas que figuran en verde –pistas, infraestructura del centro invernal y loteo Las Pendientes– se encuentran desmontadas y en uso. Lo amarillo indica sectores de mediano valor de conservación en los que se admite turismo sustentable, investigación científica, ganadería y plantaciones que no impliquen sustitución. Lo rojo no se puede tocar.
El círculo azul indica el lugar donde estaba prevista, según un “master plan” presentado en el año 2010, la “villa integrada de montaña”.
Jurisdicción
Una parte del cerro es jurisdicción municipal. No así los bosques, que son de jurisdicción provincial estén donde estén, amparados por la Constitución provincial aun en tierra privada. Los del cerro son, en todo caso, bosques provinciales dentro de un ejido municipal. Para decirlo claramente: un bosque es un recurso público, tanto como la minería o el petróleo.
Algo de historia
La concesión del cerro Chapelco fue licitada en 1987 por 25 años e incluyó como plus la entrega de cincuenta hectáreas para el desarrollo de una “aldea integrada de montaña”.Desde entonces hubo varios traspasos de concesión y cada uno de ellos volvió a fojas cero el plazo.
El desarrollo inmobiliario nunca fue llevado adelante por un detalle mayor: el dominio de la tierra pertenecía a la comunidad Vera, que lo reclamaba. Y sin transferencia dominial quién querría hacerse cargo de las inversiones.
En el año 2008, la provincia renegoció la concesión del cerro con la empresa Nieves del Chapelco presidida por Juan Cruz Adrogué. El resultado fue una prórroga hasta el año 2023 que amplió a noventa las hectáreas asignadas al desarrollo inmobiliario. Noventa hectáreas “útiles”, dice el contrato, que se convierten en el doble dado la topografía cordillerana, que incluye cañadones y otros sectores “no útiles” mezclados con la tierra potencialmente productiva. Versiones extraoficiales hablan de 150 hectáreas cedidas.
En el año 2008, la provincia hizo algo más. Reconoció a la comunidad Vera la propiedad de parte del cerro, excluyendo del acuerdo la tierra que le daba a Adrogué. Ya libre de restricciones dominiales, la empresa de Adrogué puede avanzar en el emprendimiento.
De paso, la provincia nunca aprobó la mensura de la tierra prometida a los Vera. Redondo.
Sobre el desarrollo inmobiliario
El plan prevé desarrollos hoteleros e inmobiliarios de baja y alta densidad, como condominios, y supone 3000 camas adicionales destinadas al turismo, allá arriba en la montaña.
La zona destinada al emprendimiento, según un anteproyecto del año 2010, se encuentra comprendida dentro del círculo azul que figura en el mapa. En una zona de bosques protegidos por ley. En aquel momento, y mientras Sara Castañeda era Secretaria de Planificación de la ciudad, se acordó con los técnicos de Bosques realizar un estudio detallado de superficies, pendientes y características del terreno para evaluar si era factible el desarrollo de este proyecto constructivo. Entre nuevas pistas y urbanizaciones, se hablaba de unas 120 hectáreas en total. La cosa se diluyó.
Sin embargo, hubo novedades este año durante el lanzamiento de la temporada invernal 2012 en Buenos Aires, cuando Juan Cruz Adrogué anunció la continuidad del plan de inversiones previsto por la nueva gerenciadora. “Chapelco avanza con grandes expectativas y buenos augurios en el desarrollo de la Villa Integrada de Montaña, un nuevo concepto inmobiliario en la Argentina que fomentará el crecimiento de la zona. A través de la concreción de este desarrollo, Chapelco brindará “ski in-ski out” lo que permitirá al esquiador salir esquiando de su alojamiento directamente a la pista y regresar del mismo modo, sin tener que tomar un medio de elevación”.
El anuncio se realizó con la nueva ley de Bosques promulgada. Ley cuya reglamentación promete convertirse en madre de todas las batallas.
La ley y el cerro
“El cerro tiene propuesta una clasificación pero la ley establece mecanismos para estudiar en detalle la viabilidad o no del proyecto”, nos explican técnicos de la Dirección de Bosques. “Hasta ahora no conocemos ningún proyecto definitivo y el estudio no ha sido realizado. Cada sector del cerro tiene restricciones particulares de uso y distintas necesidades de conservación”.
“En una primera impresión, existe una colisión relativa entre el proyecto y lo establecido por ley. Los sectores señalados en amarillo admiten uso pero no desmonte, y en ellos se podría admitir alguna clase de impacto que no comprometa la funcionalidad del bosque, siempre y cuando las pendientes sean inferiores a los 12 grados. Esto merece un estudio en detalle”.
La ley, el cerro, el Municipio
La viabilidad del proyecto no será decisión del Municipio, pese a que las hectáreas en cuestión se encuentran dentro del ejido municipal. La ley establece mecanismos de análisis y consulta que exceden la voluntad y opinión de los municipios, justamente porque los bosques son jurisdicción provincial.
Es lo que no se está entendiendo en Villa La Angostura, donde el intendente anda con los pelos de punta, pidiendo que le pinten los mapas de blanco para dar luz verde a los emprendimientos que tiene en carpeta.
Los municipios sí están facultados a crear consultivos locales que estudien esta clase de proyectos en sus varias facetas. La económica no es menor, ya que por ley se deberá demostrar que 3000 camas turísticas en la montaña son superadoras para la comunidad. Algo que está en veremos.
(Continuará)