Los Andes
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Denuncia estafa

11 Sep 2012 | Una historia como otras. Javier estaba pasando apuros económicos, Javier está casado con una mujer gravemente enferma, Javier no pudo recurrir a un banco para pedir un préstamo y cayó en manos de un usurero.

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javier toledo 373

Junto a otra persona decide recurrir a alguien que ofrecía créditos a través de El Avisador. Ese alguien es una pareja conformada por un abogado y su mujer. Javier pidió 2 mil pesos que le fueron concedidos, aunque la primera cuota le fue descontada de entrada y por eso recibió 1600. El resto debía pagarlo en doce cuotas. Para ello firmó doce pagarés en blanco.

Los prestamistas no tenían oficina. Iban a domicilio.

De repente Javier se encontró con dificultades para cumplir con una de las cuotas. La pagó vencida en el domicilio particular de los prestamistas, en cercanías del Colegio Fasta, sin saber que al tiempo de recibirle el dinero lo estaban ejecutando judicialmente. En marcha la ejecución, sin decirle nada al respecto, le hicieron una refinanciación y siguieron cobrándole cuotas como si nada.

“Por un lado me cobraban la refinanciación y por otro seguían adelante bajo cuerda con la ejecución de la garantía. Yo pagaba juntos un recibo por 200 pesos y otro por 400, 600 en total. La refinanciación consistía en 12 cuotas de 400 y 14 de 200”. Saquemos cuentas, considerando que el préstamo inicial había sido por apenas 2 mil.

Hace días, un oficial de Justicia llegó a la casa de Javier Toledo para notificarle la obligación de pagar 2.200 pesos bajo el riesgo de sufrir un embargo en caso de no cumplir. Lo acompañaba la mujer prestamista, conocida años atrás por haber protagonizado un sonado autosecuestro. La orden provenía del juez Luchino, que entiende en lo Civil y Comercial, sin saber que estaba en trámite una causa penal contra los usureros.

Por eso Javier se acercó a Tribunales la semana pasada, con documentación que pudo agregar a la causa penal. Con un as en la manga, ya que tiene un recibo firmado de puño y letra por el abogado procesado por usura y estafa.

En total, Javier lleva pagados más de 8 mil pesos por un préstamo cuatro veces menor. La Justicia considera suspender el juicio ejecutivo en su contra hasta tanto se resuelva la situación procesal de la parejita cuerva.

Le preguntamos por qué se animó a llamarnos y a poner su rostro, nombre y apellido en la nota. “Para que a nadie le pase lo mismo. Yo sabía que me estaban cobrando intereses altísimos, pero no veía otra salida a mi necesidad. Se supone que iba a terminar pagando cerca de 18 mil pesos y me salvó la denuncia de la gente que inició una causa contra estas dos personas”.

“Me da rabia la impunidad”, concluye. “Por suerte pude aportar documentación decisiva para que la Justicia pueda actuar. Hay pruebas suficientes de la estafa y usura que hemos sufrido muchos vecinos. Soy una persona instruida, pero mi pecado fue la necesidad”.

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