24 Abr 2011 | Los padres traen a sus hijos al consultorio del especialista en Ortodoncia y comentan: "¡lastima que yo no pueda corregir mi dientes mal ubicados, porque ya soy una persona grande...!"
- La evolución de la Ortodoncia en las últimas décadas ha sido asombrosa.
Aparecieron los brackets adheridos al esmalte, relativamente diminutos, ante la "envoltura" que se llevaba a cabo en todos los dientes con las bandas metálicas, años atrás.
La tecnología nos brindó alambres extremadamente elásticos, brackets estéticos (de porcelana), aparatología lingual (por detrás de los dientes) e incluso aparatología removible prácticamente invisible, sin brackets y absolutamente transparente.
El adulto estaba excluido de la posibilidad de tratamiento hasta hace poco, pero sucesivas investigaciones fueron demostrando que era factible, y en la actualidad, una gran cantidad de pacientes de toda edad, corrigen sus problemas de mal posición dentaria.
Muchas personas han ocultado su sonrisa, no queriendo salir en las fotos o han tenido dificultades laborales por estar en contacto con el público en esas condiciones.
Es emocionante ver la transformación de la actitud de quienes logran corregir sus problemas, sonriendo ampliamente, cambiando su peinado, la forma de vestir y su relación con los demás.
Nuestra profesión es maravillosa, por muchos motivos, pero sin duda lograr estos cambios nos ha dado las mayores satisfacciones.
La persona que ha de llevar aparatos de ortodoncia, debe tener la boca sana, sobre todo sus tejidos periodontales. La enfermedad periodontal involucra la encía y el hueso alveolar que sostiene los dientes. Es el factor más importante y lo primero que observa el ortodoncista.
Algunos adultos presentan apiñamientos y espacios libres por extracciones previas, pudiendo cubrir esos espacios ordenando sus dientes, evitando la colocación de implantes ú otro tipo de prótesis, solucionando dos problemas al mismo tiempo.
Las distintas técnicas tienen sus indicaciones, y requiere el análisis de varios factores. Por otro lado, y como ocurre muchas veces: lo más caro tal vez, no sea lo mejor.